Candela Peña en Italia

Candela Peña en Italia


Al entrar en la cafetería del hotel donde quedamos, no veo a Candela, pero reconozco en seguida sus gafas de sol grandes y redondas en una mesa. Candela está. Miro hacia la barra y la veo dudando ante los dulces del desayuno.
- ¡Candela!
- ¡Paolo!
Conozco a Candela desde hace aproximadamente un año porque asistió a nuestros cursos de italiano aquí en Barcelona. ¿Candela Peña estudia italiano? Sí. ¿Por qué? Porque la pasada temporada de primavera-verano rodó, entre Roma y Bríndisi, la última película de Cristina Comencini, Latin Lover, actualmente en post-producción y que se estrenará el año que viene.



“La ensalada más difícil de mi vida”

- ¿Qué tal el rodaje?
- Muy bien, me lo pasé bomba. Al principio, naturalmente, estaba nerviosa, por lo del idioma, que limitaba mis posibilidades de improvisación. Para crear un personaje, para darle vida, me gusta improvisar, pero en italiano…, de todas formas Cristina tenía las ideas claras…, ya que dirigía actrices de distintas nacionalidades…, y de improvisar, nada. Además yo tenía que trabajar con actrices del nivel de Virna Lisi, Marisa Paredes, Angela Finocchiaro y Valeria Bruni Tedeschi, así que ya entenderás mi nerviosismo.
Había una escena, una de las primeras que rodé, en que tenía que preparar una ensalada con Angela Finocchiaro. Estaba muy nerviosa, ha sido la ensalada más difícil de mi vida. Al final salió bien y, a partir de allí, creo haberme ganado la confianza de la directora y de su equipo.
El idioma

- Así que ¿el italiano, bien?
- Muy bien. He hablado siempre en italiano, con todo el mundo, técnicos, los de vestuario, maquilladores e incluso con la gente de la calle, en el bar, en las tiendas. Mi madre y mi hijo me vinieron a ver durante el rodaje y ella estaba asombrada por como me defendía en italiano. Se lo tengo que agradecer a mis profesores aquí y, aún más, a mis compañeros de clase que me han ayudado muchísimo. Me han gustado los cursos porque he podido conocer gente muy distinta a mí, personas con las que normalmente no me relaciono: el profesor de inglés, la abogada, la comercial, el traductor, los estudiantes, los jubilados, la cocinera… me gustó mucho. Pero, quiero decir una cosa: subestimamos las dificultades del italiano. El primer cuatrimestre del año pasado no había examen, por eso estaba más tranquila y confiaba en mi instinto, mi intuición, pero durante el segundo curso estaba preocupada, porque había examen, escrito y oral, y además sabía que no podría asistir mucho a clase: justo un mes antes del examen, empezó el rodaje.
Y ahora toca volver a empezar: ¡el tercer curso después de más de tres meses sin hablar italiano!


“Io sono un bimbo”

- ¿Y a los italianos los entendías bien?
- Sì, bastante bien. Incluso he podido escuchar acentos distintos, el milanés del equipo de producción y el romano de los técnicos. Los entendía bastante bien a todos, sí. También Román, mi hijo, ha aprendido un poco de italiano: ahora tiene casi tres años y va al cole, aquí en Barcelona, donde tiene una compañera italiana, y le dice: “sai, io sono un bimbo”, sabes, yo soy un niño. ¡Es monísimo! Creo que incluso se ha enamorado un poco de la italiana, una niña que es un torbellino, que los estruja y lo besa como si fuera un muñeco.

“La cosa”

- Volvemos a la peli. Contabas que tuviste que enfrentarte con un reparto internacional.
- Sí, estaba Virna Lisi, para mí un mito. Un día me buscaba por no sé qué y va y pregunta: ¿dónde está la… cosa? ¡La cosa! Le contesté: aquí estoy, y luego colgué un papel en la puerta de mi camerino: La Cosa. Les hice reír a todos.


“Un personaje diferente a mí”

- ¿Con tu personaje, qué tal?
- Bien, aunque no era nada fácil porque tenía que interpretar un personaje muy diferente a mí y a los personajes que había interpretado hasta entonces. Naturalmente, no adelanto nada, pero ha sido un reto interesante: el idioma, el lugar, los actores extranjeros, el personaje… de todas formas, creo que he conseguido trabajar bien y me lo pasé bomba. Sabes, aunque parezca díscola, en el trabajo soy obediente. Cristina lo entendió y después de las primeras tomas dejó de preocuparse por mí, no hubo problemas. Intenté también hacerle un guiño, un homenaje, a las grandes actrices, como hago siempre, en este caso las italianas naturalmente.
- ¿En quién te has inspirado?
- Tanto como inspirado…, mejor non exagerar. Para mí son mitos: Anna Magnani, Giulietta Masina…


El escenario y el set

- ¿Ahora qué estás haciendo? ¿Más proyectos internacionales?
- Trabajé en Francia - una película que presentamos este año en Venecia (Alix Delaporte, Le dernier coup de marteau) - , luego con Sampayo en Madrid (Schimbare, presentado en Valladolid) y, después de la experiencia de teatro-danza con Sol Picó (estrenado en mayo pasado en el Mercat de les Flors de Barcelona), quisiera dirigir un proyecto de “teatro de cámara” para habitaciones de hotel, pero de momento prefiero no añadir nada más. Es muy bonito trabajar en un rodaje, pero igual de bonito es subir a un escenario.


CapGazette le agradece a Candela Peña la disponibilidad, la simpatía y el café.

Entrevista: Paolo Gravela
© CapGazette
Foto de: Ayer no termina nunca / Isabel Coixet
Oct 2014